Picassares Experience

por  / sábado, 02 enero 2016 / Publicado enBlog

Recientemente he tenido el lujo de participar en uno de esos proyectos que motivan e ilusionan desde el mismo momento en que lo estás imaginando; un perfecto maridaje entre música y vino, con Málaga como escenario y Picasso como protagonista.

 

Contando con los ingredientes perfectos, el resultado no puede fallar. La unión ha resultado mucho mejor de lo esperado. Daniel Casares, joven y talentoso guitarrista flamenco malagueño (www.danielcasares.com), y Bodegas Bentomiz (www.bodegasbentomiz.com) con su Ariyanas naturalmente dulce, han sabido componer una obra rica en matices y sensaciones, llena de magia y sabor, suculenta y embriagadora.

Presentado en un elegante pack, que incluye el disco Picassares y una botella del comentado Ariyanas, he tenido el enorme placer de colaborar elaborando una nota de cata muy especial que resume las sensaciones vividas en el deguste conjunto de vino y música.

 

 

Esta es mi #PicassaresExperience. ¿Cual es la tuya?…

 

“Me dice el corazón que no soy de este planeta, que caí de algún cometa fuera de circulación. O acaso sea un clon, de algo así como un salvaje, que articula algún lenguaje de una extraña dimensión.”

Ariyanas Naturalmente Dulce, Daniel Casares, Picasso, Málaga. Calidez, alegría, genio, deleite.Casares Bentomiz Elegancia, flamenco, locura, belleza. Delicadeza, compás, talento, fantasía. Hoy me regalo el gozo de disfrutar de los cinco sentidos, abandonarme en esa extraña dimensión que suena de fondo por bulerías y hablar ese lenguaje extraño, sin razón ni lógica, de sensaciones y sentimientos.

Abro una botella de Ariyanas, me sirvo una copa y continúo oyendo Picassares.

Elijo Plaza de la Merced, el lugar donde la inconfundible luz de Málaga se hace más especial y diferente, el rincón donde nació el más universal de los malagueños. Daniel acaricia su guitarra suave y  deliciosamente, como queriendo acompañar la delicadeza con que Ariyanas se presenta en la copa. Aprovecho el momento para concentrarme en la música, que va tornando de forma paulatina en vigorosa, ganando viveza y empuje. Seguro que en este instante, como casi siempre, el sol se acomoda en la Alcazaba iluminando la plaza. Mi copa, mi vino, luce brillante, limpio, con hermosos destellos dorados. Como la luz de Málaga, como el final del mágico garrotín que interpreta Casares.

Suenan las palmas por alegría… ¡Qué viva Andalucía! grita el artista. La música se viste de fiesta para recibir los primeros efluvios de una fruta única nacida en un lugar único; la Moscatel de Alejandría. Uva vestida de Blanco Andalucía, como la alegría que sigue sonando y creciendo en intensidad al ritmo y compás de los aromas del vino. Sí, intensidad es la palabra perfecta para maridar música y vino en esta fase. Flor de azahar, miel, toques minerales que me recuerdan mis playas… Emoción conjunta, flamenco, Ariyanas, Picasso, Daniel; me acabáis de llevar a Málaga recorriendo cientos de kms con sólo cerrar los ojos, oír y oler.

Y termino con Málaga, que comienza con sones que me evocan melancolía, la añoranza del que vive lejos del paraíso en el que ha tenido el privilegio de nacer. Me llevo el vino a boca y lo degusto de forma lenta y sostenida, con la misma cadencia de la guitarra que sigue susurrando por malagueñas. Prodigio de armonía y elegancia, perfecto equilibrio entre dulzor y acidez, de tacto sedoso, cálido, delicado. En este momento ya no hablo de vino ni de música, hablo del conjunto que han creado. Un cuadro único, dibujado en blanco lienzo por Picasso. Un cuadro que habla de flamenco, de vivir, de estar, de disfrutar con los cinco sentidos. Un cuadro que habla de música y vino. De arte. De Málaga.

La tarde se me antoja primavera… la magia se sigue haciendo sonido, ahora como fandango en forma de Minotauro. Esta tarde se para el tiempo. Daniel Casares, Ariyanas Naturalmente Dulce, Picasso, Málaga. He encontrado la armonía, el maridaje perfecto.

 

Enrique Lopez Picassares

 

 

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