Un final de película

por  / martes, 20 octubre 2015 / Publicado enBlog

Con esta entrada reinicio el sano hábito de escribir en mi blog, y doy por inaugurada la nueva web de ¿Te cuento un vino? Para esta ocasión especial quería escribir sobre una de esas bodegas que te tocan el corazón y te enamoran para siempre. Por sus vinos, por su forma de elaborar, por el trato a la materia prima y, sobre todo, por su gente…

Como hago siempre, he vuelto a leer el fragmento que escribí sobre la bodega en mi libro. Y según lo leía pensé que no iba a volver a captar y reflejar el “espíritu divino” como lo hice aquella vez. Conste que lo he intentado, pero… es la inauguración oficial de esta web con su nueva imagen, una ocasión especial. Y en las ocasiones especiales sacamos de nuestras bodegas nuestros mejores vinos. Eso he hecho; en esta ocasión especial (y sin que sirva de precedente), reproduzco textualmente uno de mis capítulos preferidos de ¿Te cuento un vino?; una historia de casualidades, amor y vino. Un final de película.

 

Llegué de rebote a este mundo. Claro que el vino me ha gustado desde joven, por supuesto siempre he tenido deseo de aprender, de profundizar en este mundillo, de aficionarme cada vez más. Probaba diferentes vinos y pensaba lo interesante que sería poder distinguir aromas, matices, sabores…, poder definir con palabras lo que la copa te iba sugiriendo. Pero llevé mis estudios, mi carrera profesional y mi vida por otro sendero. Y cada vez más lejos de la belleza de una viña, cada año más separado de esa mágica sensación que tienes cuando visitas una bodega en pleno proceso de fermentación y piensas que estás viviendo un momento histórico, porque el vino que disfrutarás en 2 o 3 años está justo naciendo ahora. Un proceso que es tan complicado y que, sin embargo, comienza de forma natural, espontanea, no hay que forzarlo…

 

Así también es la felicidad; sencilla. Como el vino. Cuando tienes tierra, clima y vides, nacen uvas (y todo proporcionado por la naturaleza). Y la uva nos regala su delicioso zumo. Y eso mosto es convertido por unos “bichitos”, que viven en la propia piel de la uva, en vino. Si tienes los elementos, y los dejas actuar, el resultado es vino. Cuando lo tienes todo no hay que buscar nada fuera, no hay que esforzarse, no tienes por qué necesitar nada más… Ya lo tienes todo. Es simple, sólo hay que dejarse llevar, vivir y disfrutar.

 

Un curso de sumiller, una visita a bodega, un libro, una cata, una cena maridaje con amigos, y otra cata, y una conversación entre copas, y otra visita a bodega, y otra cata… Así te engancha este mundo. Así te acerca al camino correcto. Así te redescubre lo fácil, lo directo, lo elemental. La felicidad. Así lo hizo conmigo. Como una segunda oportunidad. Como una película con final feliz.

 

Y también así, de película, es el último trocito de ¿Te cuento un vino?, el que cierra este libro. Porque podría ser Scarlett Johansson o Natalie Portman aquella joven, recién licenciada en enología por la Universidad de Valencia, que llega a una bodega mallorquina para hacer sus prácticas de carrera. Y emocionada por comenzar su primera vendimia completa, y ensimismada con la belleza de la bodega, se olvida de conducir, y de mirar al frente, a la carretera, donde está a punto de aparecer Orlando Bloom o Bradley Cooper montado en motocicleta…

 

Y como en las películas románticas, resulta que ese “casi atropello” es un encuentro de nuestra protagonista con el técnico de la bodega donde ella iba a trabajar, un joven que iba a ser su jefe durante la vendimia.

 

Pero no se llama Scarlett ni Natalie, se llama Carmina. Y recuerda esa vendimia como la más divertida de su vida. Con muchísimo trabajo, terminando a altas horas de la madrugada de entrar uvas, fermentar depósitos, prensar…, pero la más emocionante. Cansada, manchada de mosto, con heridas en las manos…, recuerda no poder parar de mirarlo trabajar desde su mesa de selección. A él, precisamente a él, al que estuvo a punto de atropellar.

 

Carmina y Tofol

 

Él, que no se llama ni Orlando ni Bradley, sino Tófol, además de trabajar para esta bodega tenía otra pequeña donde hacía vinos con familiares y amigos… Divins Petit Celler. En ella quiso enseñar a Carmina a elaborar vinos de forma artesanal. En sólo 2 meses se dieron cuenta de que compartían pasión por las viñas, por el trabajo bien hecho, por el cuidado en la elaboración. Compartían amor por el vino. En sólo 2 meses se dieron cuenta de que iban a compartirlo todo. Y comenzó su historia, la de ambos.

 

Al año siguiente deciden dedicarse a elaborar única y exclusivamente sus propios vinos. Comienzan unOdisea proceso de profesionalizar la pequeña bodega familiar de Tófol, y se embarcan en la construcción de otra bodega en Segorbe (Castellón), el pueblo natal de Carmina donde se elaboraba vino anterior a la filoxera, y donde esta actividad se había sustituido casi en su totalidad por la del aceite. Así nace Divinos&Viñas.

 

Y de forma natural, sencilla, espontanea, como es la vida y la felicidad, esta historia se convierte en una historia duradera y de éxito. Y los vinos de Scarlett y Orlando, perdón, de Carmina y Tófol, después de hacerse un nombre en la zona, a día de hoy se exportan a media Europa y se han hecho un hueco en tiendas especializadas y restaurantes.

 

Como sus blanco, tinto y rosado, los Odisea, llamados así porque representan el largo camino que supone la elaboración del vino; de la viña a la copa, desde el primer brote hasta la última gota que sale de sus botellas.

Perdicion

 

O como Perdición; un deseo, un anhelo, un arrebato, un suspiro, una caricia… La historia del hermoso proceso desde que se descubre el objeto del deseo hasta que se disfruta. Aunque el descubrimiento venga provocado por un “casi atropello”… si te atrapa, si te envuelve, si te vuelve loco… esa es la perdición. Entonces sabes que ese es el camino; el sencillo, el natural, el evidente. Y si te desvías, la misma vida se encarga de devolverte al sendero correcto, aunque sea de la forma más dura. Aunque tengas que perderlo todo para volver a encontrarlo.

 

Carmina y Tófol, la pasión, el amor, el vino… una película con final feliz. El mejor para este libro.

 

Gracias.

 

SUBIR